
Anyelin Campos | acampos@elsoldeoccidente.com
Nacional. Costa Rica continúa fortaleciendo su papel como centro de innovación agrícola en la región con el desarrollo de proyectos de investigación en semillas de algodón en Guanacaste. La operación integra infraestructura especializada, tecnología agrícola y talento costarricense, consolidando al país como un actor relevante dentro de la red global de investigación en este cultivo.
Como parte del fortalecimiento de esta actividad, recientemente se incorporaron 31 hectáreas de nuevos ambientes protegidos, entre invernaderos y casas malla, que se suman a más de 300 hectáreas sembradas anualmente en zonas como La Palma de Abangares, en Guanacaste, y Chomes de Puntarenas. En estos espacios se aplican herramientas de agricultura digital, mapeo hídrico y monitoreo agronómico, que permiten integrar información en cada etapa del ciclo productivo.
La operación también incluye una planta de procesamiento ubicada en Cañas, donde se acondicionan más de 40 toneladas de semilla al año bajo estrictos protocolos de calidad, bioseguridad y trazabilidad antes de su exportación a Estados Unidos. Este proceso asegura que la producción cumpla con estándares internacionales para el mercado global.
El proyecto cuenta con la participación de profesionales costarricenses en agronomía, biotecnología y técnicos de campo, muchos de ellos residentes en las comunidades cercanas a las zonas de cultivo. La iniciativa genera más de 50 empleos permanentes y hasta 200 puestos temporales por ciclo productivo, convirtiéndose en una fuente importante de oportunidades laborales en Guanacaste y Puntarenas.
Además del impacto económico, la operación incorpora prácticas de sostenibilidad y gestión ambiental. Desde 2017 mantiene reconocimientos del Programa Bandera Azul Ecológica en categorías relacionadas con cambio climático y producción agropecuaria, y desde 2022 opera bajo un esquema carbono neutral, como parte de su estrategia de eficiencia en el uso de recursos y reducción de emisiones.
Con casi tres décadas de trayectoria en el país, esta iniciativa demuestra cómo la innovación agrícola puede impulsar el desarrollo local, generar empleo y posicionar a Costa Rica como un referente regional en investigación y tecnología aplicada al sector agroproductivo.








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