Problemas visuales no detectados pueden afectar el rendimiento académico en niños

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SALUD | . La salud visual en la niñez es un factor determinante en el proceso de aprendizaje. De acuerdo con especialistas, hasta un 80% del aprendizaje ocurre a través del sistema visual, por lo que dificultades no detectadas pueden impactar directamente el desempeño académico, así como el desarrollo emocional y social de los menores.

Expertos en optometría advierten que muchos niños no son conscientes de que tienen problemas de visión, lo que provoca que estas condiciones pasen desapercibidas y se reflejen en bajo rendimiento escolar, dificultad para leer o copiar de la pizarra, así como frustración y desmotivación.

Entre las principales señales de alerta se encuentran el acercarse demasiado a los cuadernos o pantallas, entrecerrar los ojos, presentar dolores de cabeza frecuentes, frotarse los ojos constantemente o adoptar posturas inusuales para enfocar mejor.

Además del impacto académico, los problemas visuales también pueden incidir en la autoestima de los niños, generando inseguridad o retraimiento en el entorno escolar.

Ante este panorama, los especialistas recomiendan realizar exámenes visuales periódicos —idealmente cada seis meses—, no depender únicamente de evaluaciones escolares y fomentar hábitos de higiene visual desde el hogar.

Entre las prácticas recomendadas destacan aplicar la regla 20-20-20 (descansar la vista cada 20 minutos), mantener una distancia adecuada de lectura, contar con buena iluminación y asegurar un descanso adecuado.

A nivel global, se estima que uno de cada cuatro niños en edad escolar presenta algún problema visual no diagnosticado, lo que refuerza la importancia de la detección temprana como una herramienta clave para mejorar su calidad de vida y potenciar su proceso educativo.

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