
Convenio con el INDER permitirá impulsar la mecanización, facilitar el acceso a insumos y fortalecer la asistencia técnica, mientras el sector avanza en la implementación de tecnologías sostenibles.
Anyelin Campos | acampos@elsoldeoccidente.com
Nacional. El sector cañero costarricense avanza en un proceso de modernización orientado a mejorar la productividad, competitividad y sostenibilidad de la actividad, con una estrategia que beneficiará a más de 3.200 productores independientes hasta 2027.
La iniciativa es impulsada por la Liga Agrícola Industrial de la Caña de Azúcar (LAICA), en conjunto con FEDECAÑA, la Cámara de Azucareros, la Cámara de Productores y los diez ingenios del país.
Uno de los principales componentes de esta estrategia es el convenio desarrollado con el Instituto de Desarrollo Rural (INDER), mediante el cual se destinaron ₡1.980 millones para fortalecer la mecanización agrícola, facilitar el acceso a insumos estratégicos y ampliar la asistencia técnica dirigida a micro, pequeños y medianos productores.
Entre las acciones contempladas se encuentra la entrega de fertilizantes a productores priorizados, la incorporación de seis cosechadoras mecánicas de alta tecnología y la adquisición de equipo complementario para optimizar las labores agrícolas y contribuir a reducir los costos de producción.
Tecnología para una producción más competitiva. De acuerdo con LAICA, el proceso va más allá de la entrega de maquinaria e insumos, pues forma parte de una estrategia de largo plazo que busca incorporar nuevas tecnologías, mejorar las prácticas agrícolas y hacer más eficientes y sostenibles los procesos productivos.
“Nuestro compromiso es acompañar a los productores en la transformación del sector cañero, brindándoles herramientas que les permitan producir más y mejor, de forma sostenible y con mayor resiliencia frente a los desafíos climáticos y productivos”, señaló Edgar Herrera, director ejecutivo y de comercialización de LAICA.
El funcionario agregó que el convenio representa un paso dentro de una estrategia que continuará desarrollándose durante los próximos años con el objetivo de fortalecer la competitividad de toda la agroindustria azucarera.

NAMA Caña de Azúcar impulsa prácticas sostenibles. Las acciones de modernización también se articulan con la implementación de la NAMA Caña de Azúcar, iniciativa liderada por LAICA con el impulso del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG) y el Ministerio de Ambiente y Energía (MINAE).
El programa busca promover una producción más eficiente y con menor impacto frente al cambio climático. Actualmente se desarrollan parcelas piloto en siete regiones cañeras del país, donde se comparan tecnologías sostenibles con métodos tradicionales.
El objetivo es evaluar prácticas que permitan mejorar la productividad, optimizar el uso de insumos y reducir el impacto ambiental de la actividad.
“Como parte de este proyecto, actualmente trabajamos en mantener parcelas piloto en siete regiones cañeras del país, donde se comparan tecnologías sostenibles con métodos tradicionales de producción para evaluar prácticas que permitan mejorar la productividad, optimizar el uso de insumos y reducir el impacto ambiental de la actividad”, explicó Christian Ocampo, director ejecutivo de FEDECAÑA.
Los resultados de estas experiencias servirán como referencia para ampliar la adopción de tecnologías sostenibles entre los productores y avanzar hacia un modelo que combine productividad, innovación y protección ambiental.
Una estrategia con visión de largo plazo. Durante los próximos tres años, LAICA prevé continuar con acciones de acompañamiento técnico, transferencia de conocimiento e incorporación de nuevas tecnologías para fortalecer las capacidades de los productores.
La estrategia busca que los pequeños y medianos productores cuenten con mejores herramientas para enfrentar desafíos como la variabilidad climática, los costos de producción y las exigencias de competitividad de la agroindustria.
Con estas acciones, el sector cañero pretende consolidar una actividad más tecnificada y resiliente, al tiempo que fortalece las condiciones productivas de miles de agricultores que forman parte de la cadena de producción de azúcar en Costa Rica.






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