TURISMO PLANIFICADO

Lic. Luis Carlos Palazuelos Irusta
Adetur COSTA RICA

Si hay algo que ha caracterizado la primera pandemia del siglo XXI, es la incertidumbre en todos los planos: cercano, mediano y largo plazos. Es un hecho también que la imprudencia de muchos futurólogos ha generado exagerada difusión mediática y que junto con los “expertos”, se han ido equivocando con sus modelos de evolución y recuperación económica; no en vano se dice de la Economía que es una ciencia de predicciones (H.A. Simon).

En cuanto respecta al turismo, las medidas que se han asumido en países, regiones y continentes han sido resultado de experiencias individuales más allá de tendencias o posibilidades económicas: compárense las decisiones políticas de Nueva Zelanda o Australia para que además de la geografía, el aislamiento sea también de las  personas procedentes de otros países; Alemania e Inglaterra que fueron muy permisivos a la hora de salida de sus nacionales con fines vacacionales ahora se han visto forzados a prohibir ciertos destinos. En América Latina, la debilidad del sistema de salud no solamente ha traído consecuencias a las poblaciones nacionales sino que se ha expuesto a los ojos del mundo un tema conocido pero no debatido ni mostrado abiertamente en noticiarios de televisión o de otro medio de comunicación.

No cabe duda que la reactivación económica va de la mano de la crisis sanitaria en una relación inversamente proporcional: menos crisis sanitaria – más reactivación (más rápida). Llama la atención que al inicio de la pandemia la mayoría de las personas se hubieran fijado solo en el plano sanitario cuando el problema económico va a perdurar más allá de las vacunas y de la salud de rebaño.

Dice el dicho que “no hay mal que por bien no venga”, sin embargo, las personas tienden muy fácilmente a olvidar lo que hicieron el día anterior y tropiezan con la misma piedra al día siguiente. Más de un año y medio tuvo que servir para replantearse el denominado “negocio turístico” desde el cierre obligatorio de negocios hasta el reinicio y la proyección que se pueden esperar. Muchos tuvieron que abrir los ojos, contemos a los políticos entre ellos, ante una realidad: el turismo es un eje de la economía de muchos países aun cuando no sea el rubro que más aporte a la economía de un país ya que es conocida su derrama económica y eso desde siempre, nada que ver con la pandemia.

Este tiempo de reflexión o replanificación ha costado mucho y debió servir para haber analizado los temas de siempre: sostenibilidad (han hecho creer que es un tema post pandemia), seguridad sanitaria aunque también se trata de la seguridad de los turistas y de sus bienes, turismo rural, comunitario y rural-comunitario+ (véase un artículo que publicamos con anterioridad) y, por no mencionar otros, el tema de la innovación (la de siempre, la de los destinos clásicos consolidados y la de los nuevos en su normal ingreso agresivo a los mercados de otros).

El año pasado circuló en las redes sociales un cuadrito cómico de los denominados memes en los que un entrevistador le pregunta a una persona: “…y usted ¿qué hizo para formarse y mejorar durante la pandemia?” y la respuesta, digamos con la inocencia del entrevistado fue: “¿Había que hacer algo?”.

Sabiendo que la problemática no ha terminado, aunque vemos estadios colmados de gente, reuniones sociales y eventos tanto políticos como de espectáculo donde ya no se usan mascarillas en Europa principalmente, es tiempo de hacer, ya no solo la evaluación sino, la propuesta de planificación o mejor dicho replanificación dado el ritmo sostenido de crecimiento que se tenía y el cambio de paradigma; corresponde entonces que, luego de todo este tiempo de reflexión, análisis o para nuestro gusto, de estudio de las nuevas condiciones existentes, se deba definir el turismo para los próximos años.

Como hemos querido mostrar, mucho de lo que se ha introducido en la agenda turística no es nuevo, no es resultado de la pandemia, son temas pendientes desde siempre porque cuando la nave iba con viento en popa no había tiempo de esa reflexión, ese análisis y ese estudio que el desarrollo del turismo impone.

Realmente da envidia conocer de los planes millonarios de ayuda económica que Francia anunció hace ya bastante tiempo, lo mismo que otros países. Fuera de Europa, muchos sabemos que somos capaces de resurgir con la salud de rebaño en un escenario de fronteras abiertas, vuelos aéreos regulares y comercialización inteligente; lo básico, lo elemental puede bastar pero primero debe ser la salud. Hace falta hacer los esfuerzos necesarios para demostrar que si bien hay debilidades en el sistema de salud local, la conciencia de seguridad sanitaria está también presente en nuestros destinos y eso arranca con vacunaciones, testeos y vigilancia, lo demás como dicen las Santas Escrituras de los cristianos “…vendrá por añadidura”.

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