Sector emprendedor: Aliado no enemigo

Ser empresario en Costa Rica es una tarea muy muy difícil, sea cual sea el tipo de empresa, pequeña, mediana o grande. Todas las empresas y emprendedores tienen que vivir un viacrucis de trámites, requisitos, burocracia, pago de impuestos, cumplimientos de todo tipo de normas y un gran largo etcétera.
En nuestro país, un empresario que desea generar riqueza y empleo, en lugar de verse como un aliado natural y estratégico del estado, para lograr bienestar y desarrollo socio económico, se ve como una caja chica recaudadora de impuestos e ingresos para el estado central.
Si a un emprendedor le surge una idea y quiere desarrollar una empresa, primero debe pasar por un largo largo camino de requisitos, tramitologías y cumplimiento de leyes que de entrada lejos de motivar, más bien desmotiva a estos emprendedores.
Todo aquel que intente crear una nueva empresa debe realizar un proceso largo y desgastante. Para iniciar debe pagar a un abogado para que le inscriba ante el Registro Público, registrarse y empezar a pagar ante la Caja del Seguro Social, Ministerio de Hacienda, Instituto Nacional de Seguros, pago de impuestos, patentes, trámites ante Ministerio de Salud y una larga lista de trámites. Todo esto solo para estar lista e intentar producir, sin saber si su idea productiva será rentable.
Es evidente que este modelo no es fácil y mucho menos motivador para los y las emprendedores.
Esta estructura y forma de actuar se puede comparar con un vehículo al cual se maja el pedal del acelerador para tratar de avanzar, pero a la vez se maja el pedal de freno, simplemente es muy difícil avanzar.


Se nos olvida que detrás de cada emprendedor, por más pequeño que sea este, existe beneficios de todo tipo, como es la generación de empleo directo e indirecto, que al final es la única forma de lograr desarrollo y progreso. No es con el asistencialismo que se logra el desarrollo, todo lo contrario, se logra con dar oportunidades de crecimiento al emprendedor y dar sentido de pertenencia a las personas, de hacerlas sentir valiosas y exitosas. Y por supuesto el estado debe colaborar en ese proceso con capacitación, asesoría técnica, crédito accesible y favorable, información de mercados, búsqueda de modelos empresariales exitosos, etc. Ver realmente al empresario como un aliado natural y no como una caja recaudadora.
En el mundo existen muchos países que nos sirven como ejemplos de este modelo, donde a través de la desregulación, atracción de la inversión, reducción de la tramitología, simplificación de trámites, reducción de impuestos, etc., han logrado un verdadero desarrollo socio económico, generación de empleo y dinamización de la economía.
Según el «Estudio Situacional de la PYME del 2012 – 2017», realizado por la Dirección General de Apoyo a la Pequeña y Mediana Empresa del Ministerio de Economía, Industria y Comercio (MEIC), se establece que para el año 2017, el parque empresarial en Costa Rica estaba conformado por un total de 133.765 de empresas, de las cuales el 80.8% son micro empresas (108.079), el 12,6% pequeñas empresas (16.900), el 4% medianas empresas ( 5.409) y el 2.5% grandes empresas (3.377). Es evidente que entre las micro y pequeñas empresas representan el 93.4% del total del parque empresarial. Es ahí donde se debe dirigir el apoyo y motivar el crecimiento y surgimiento de nuevas empresarios y emprendedores y no desmotivándolos.
Estoy seguro que si se realiza un estudio de opinión, al sector emprendedor del todo país, donde se consulte como valoran la tarea de construir, mantener y hacer exitosa una empresa, la repuesta de la gran mayoría será que en nuestro país es muy muy difícil ser emprendedor.
Con un agravante, nos forman y enseñan desde que estamos en la primaria hasta la universidad, a ser empleados y no emprendedores.
Esta forma simplista de ver y enfocar las cosas debe cambiar; se debe promover y motivar al emprendedor y recalcar que es uno de los caminos que nos permitirán crecer en todos los ámbitos.
Se debe sensibilizar a los funcionarios públicos de todas las instituciones, que atienden a este sector y toman decisiones, a las altas autoridades de todos los poderes de la república y hacer las reformas legales que se requieren, para que vean al sector empresarial como un aliado y no como un enemigo.

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