

Licda. María Esmeralda Torres Madrigal.
Psicóloga
Socia fundadora de la asociación DUO.
m.metorres@gmail.com
SALUD MENTAL. Sin importar cuál sea nuestra profesión, ocupación, sexo, edad etc. Todos y todas hemos atravesado alguna situación crítica: de esas que nos posicionan en momentos de angustia, tristeza y un sin fin de emociones que terminan por desestabilizarnos emocionalmente. Pero, ¿qué es lo que comúnmente hacemos en este tipo de situaciones? Cada persona puede generar sus propias respuestas a esta interrogante. Incluso podríamos hacer un listado; es muy probable que en esa gama de opciones encontremos pautas como: hablar, salir o compartir con un familiar, amigo (a), conocido (a), compañero (a).
Y es que si en algo coincidimos los seres humanos es en ser, como premisa fundamental, seres sociales.
Esto significa que nuestra naturaleza es la construcción en redes, la socialización y la interacción de unos (as) con otros (as). A esas interacciones que nos sostienen en momentos de crisis es lo que llamamos redes de apoyo.
En los últimos meses con la situación mundial producida por la crisis sanitaria hemos de reconocer que el concepto de redes de apoyo ha alcanzado una amplitud quizá antes desconocida.
Hemos priorizado la virtualidad como forma de contacto: los mensajes como premisas fundamentales en la comunicación, las llamadas como formas tácitas de reuniones y festejos. Si bien la globalización y con ello el internet ya marcaba cambios importantes, la pandemia por COVID 19 aceleró dichos cambios.
Hoy conocemos que existen redes de apoyo virtuales, formales, informales, familiares, comunales, institucionales u organizacionales; estas tienen como fin dar respuesta a la necesidad de comunicación entre personas.
Todas y todos hemos sido, de manera consciente o no, una red de apoyo en algún momento dando respuestas que van desde el soporte material hasta la contención emocional como la escucha y la comprensión. Estas respuestas, son todas importantes y fundamentales en el restablecimiento y la atención a las necesidades presentadas por personas que enfrentan una crisis.
Recordemos siempre lo elemental de ser red de apoyo, pero también de pedir y constituir nuestra propia red en el momento en que consideremos necesario.
“No eres débil por necesitar apoyo, eres valiente (a) por atreverte a pedirlo”.





Dejar una contestacion