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SAN RAMÓN | Hablar de don Arcadio Molina Ferreto es hablar de una vida construida con esfuerzo, visión y un profundo compromiso con su comunidad. Nacido en 1935 en este cantón alajuelense, su historia encarna el espíritu emprendedor ramonense: trabajo constante, innovación práctica y una vocación genuina de servicio.
Proveniente de una familia numerosa de 12 hermanos, desde muy joven aprendió el valor del sacrificio, la disciplina y la solidaridad. A los 25 años dio inicio formal a su camino en el comercio con un tramo de verduras en el Mercado de San Ramón, en una época donde emprender implicaba largas jornadas, esfuerzo físico y, sobre todo, construir reputación con la palabra.

Antes de consolidarse en su tierra natal, ya mostraba su determinación. Una de las primeras imágenes de su trayectoria lo ubica recorriendo rutas comerciales, vendiendo repollo de Zarcero en Guanacaste, experiencia que le permitió entender de primera mano la dinámica real del comercio: desde el productor hasta el consumidor.
Con el paso del tiempo, su visión trascendió el comercio al detalle. Fundó un almacén mayorista de abarrotes con el objetivo de abastecer pulperías y fortalecer la economía de barrios y distritos, consolidándose como un actor clave en el desarrollo comercial de la región.
De ese crecimiento nació Comercial Super Molina, proyecto que evolucionó hasta convertirse en Supermercados Molina y el Servicentro San Ramón, empresas que hoy forman parte del tejido económico del cantón y que han mantenido un principio inquebrantable: servir a la comunidad, generar empleo y facilitar el acceso a productos esenciales.

Innovador y líder visionario
Don Arcadio fue, además, un pionero en innovación comercial. En la década de los años 60 introdujo herramientas que en su momento representaban modernidad y avance: teléfono, caja registradora y luz fluorescente en su negocio. También instaló uno de los primeros portones tipo cortina arrollable en San Ramón, marcando un precedente en seguridad y operación comercial.
Su visión no se limitó al ámbito local. Fue uno de los primeros importadores de ajo en Costa Rica, demostrando una capacidad temprana para identificar oportunidades de mercado y pensar en escalas mayores, siempre con una conexión clara a las necesidades del consumidor.
Más allá de su faceta empresarial, don Arcadio ha sido un referente formativo. Su experiencia lo llevó a compartir conocimientos en espacios académicos, donde ha sido invitado a impartir charlas sobre comercio, disciplina y construcción empresarial, aportando desde la práctica y la experiencia vivida.
Compromiso social y humano
Sin embargo, si algo ha distinguido su trayectoria es su calidad humana. Es ampliamente reconocido en San Ramón por sus obras benéficas, su apoyo constante a actividades del cantón y sus contribuciones a instituciones como el hospital local. Su filosofía ha sido clara: el progreso cobra mayor sentido cuando se comparte y fortalece a la comunidad.
Esposo, padre de seis hijos y ciudadano ejemplar, don Arcadio Molina Ferreto representa el legado de un hombre de bien, cuya vida ha estado marcada por el trabajo honesto, la innovación y el compromiso social.
Su historia no es solo la de un comerciante exitoso, sino la de un ramonense que convirtió el esfuerzo cotidiano en empresa, la empresa en servicio y el servicio en identidad. Una vida dedicada a su gente y a su tierra.
Fotografías: Entrega de reconocimiento Municipalidad de San Ramón



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